Sembrar las semillas de bondad: la misión de Asiatica Travel

 

Inspirado por la idea de sembrar las semillas de bondad y contribuir al bienestar de toda la sociedad, el equipo de Asiatica Travel visitó el centro de día para discapacitados ubicado en Saigón.

 

 

Fundado en 1989 por el monje budista Thich Tu Giang, el Centro de atención al Discapacitado del Distrito 4 ahora alberga a más de 70 personas con discapacidades. Gracias a la voluntad y el cuidado del personal, ahora se ha convertido en un dulce hogar para estos niños, donde participan en actividades socioeducativas. La operación del centro se basa completamente en la donación y las contribuciones materiales de benefactores, tanto nacionales como internacionales, en otras palabras, las familias no tienen que pagar ningún impuesto. A pesar de las diversas dificultades (especialmente las financieras) para mantenerse en actividad, el personal del centro siempre está dispuesto a ayudar a los niños discapacitados, tratando de mejorar sus vidas.

 

 

Con la esperanza de ayudar a los menos afortunados, el equipo de Asiatica Travel decidió visitarlos en un hermoso día de septiembre. El centro parece un oasis entre la confusión del caótico Saigón, una estructura tanto antigua como silenciosa. Pasado por las puertas, fuimos recibidos calurosamente por todos los niños y el personal del centro.

 

 

Para agradecerle la cálida bienvenida, les dimos pequeños regalos (artículos de papelería, dulces, ropa, ...) a los niños, quienes los recibieron con alegría. Estamos realmente conmovidos por lo brillante de sus risas al recibir nuestros regalos. Sin embargo, nos hizo pensar mucho, porque nunca pensamos que las cosas que parecían pequeñas y normales pudieran darle tanta alegría y sorpresa. Para nosotros sería solo una mochila nueva, un libro para leer durante el descanso, pero para ellos son un tesoro que siempre soñaron.
 
A cambio, nos "devolvieron" con canciones alegres, que según nos dijeron los maestros, tuvieron que pasar varios días para prepararse. Tal vez no sean los mejores cantantes, pero las emociones definitivamente han tocado nuestros corazones. Luego organizamos juegos juntos, gracias a lo cual todos nos divertimos mucho. La risa hizo que nuestro día fuera muy especial.

 

 

Antes de irnos, los chicos nos acompañaron al autobús que nos esperaba, deseando poder vernos nuevamente en el futuro cercano. Tampoco sabemos si todavía existe la posibilidad de regresar, pero una cosa que realmente sabemos es que hemos dejado un pedazo de nuestro corazón allí.

Asiatica Foundation, octubre de 2017